Como masticar madera: Una siesta de Petro Lapin

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En el 2010 realicé la exposición con la que me titulé de Licenciada en Artes Visuales. Se llamaba “Como masticar madera: Una siesta de Petro Lapin”.

Era “como” no “cómo” porque no era una explicación de cómo masticar madera, sino que la siesta de Petro se sentía como si estuvieras masticando madera. Ese fue un dato que me tocó recordar, porque vi el afiche nuevamente y recordé que varias veces me pidieron ponerle tilde, y yo en todas traté de explicar mi punto.

Como mucho o casi todo mi trabajo, surge al rededor de mi vida. Para esta época de manera más inconsciente. Hacia las cosas en una especie de escritura automática y luego iba encontrando en las imágenes, conexiones o espejos que tenían que ver conmigo.

Creo que por esto en mi último trabajo encontré una conexión tan fuerte con el arteterapia, pero esa es otra historia.

Petro surgió en una serie de personajes hechos con marcadores de punta fina negro. Era una leñador cuyos pies eran raíces de árbol.

 

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Durante este tiempo recuerdo que tenía el impulso constante de dibujar todo el tiempo con marcadores negros. Resolvía encontrar conciliación con “defectos” de mi cuerpo como el exceso de vellos, un ojo más pequeño que el otro, granitos, pecas, arrugas, ojeras etc.

Petro principalmente iba surgiendo del hecho de que mi casa la mayoría de cosas estaban hechas de madera, o muchos detalles y recuerdo como algo muy vívido el olor del aserrín con un detalle de mi infancia. Mi madre hasta un poco después de mi nacimiento había tenido un taller de carpintería, razón por la cual la cosas en mi casa tenían tantos detalles de madera.

Sentía tanto conexión personal con todo el mundo de sueño que sucedía en las piezas de la exposición que decidí hacerla en la casa donde he vivido casi toda mi vida.

por lo general para mi trabajo siempre trato de construir narraciones y personajes. De algún modo lo que se contaba en un sueño era la historia familiar de Petro, dónde vivía y sus costumbres.

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Texto de la tesis:

ermitaño, ña.

  1. m. y f. Persona que vive en soledad, como el monje, y que profesa vida solitaria. U. t. c. adj.
  2. m. y f. Persona que vive en una ermita y cuida de ella

Siempre me ha gustado la palabra ermitaño, y siempre había pensado que se escribía con h al comienzo.

Cuando yo creo un personaje por lo general comenzaba dibujándolo sin pensar demasiado. A medida que van creciendo las líneas un poco dibujo sus rasgos pensando “bueno él no ve bien” o “este bastón le sirve por que tuvo un accidente y así puede caminar por las nubes con más facilidad”, creo su universo en rasgos leves, ya teniéndolo en frente me pregunto más cosas sobre el universo de este ser ¿Qué come? ¿Se lava los dientes por la mañana? ¿Sabe lo que es un cepillo de dientes? ¿Dónde vive? ¿Por qué lleva un nombre u otro? ¿Tiene amigos? ¿Quiénes son? ¿Tiene padres? ¿Por qué le gusta lavar su ropa los martes por la noche? Así voy dando vueltas y no me he movido de la mesa. Ni si quiera he soltado el marcador de mi mano, probablemente solo he empezado a morder con mis muelas su tapa.

Explorar el mundo de Petro es complicado pero interesante, tengo que buscar en los recovecos de mi memoria y de pronto de vez en cuando se abre un portal hacia el mundo de Petro. Son portales momentáneos. Este es un poco el caso de la exposición. El conjunto de obras no son cuestiones que representen este mundo en sí, sino pequeñas ventanas que de pronto aparecen y nos dejan ver ciertos huecos de la historia.

Los insectos son parte importante de la construcción de un bosque como en el que vive Petro. Él tiene su propia granja de luciérnagas y entre otros insectos están los ermitos que dependiendo de la época del año (o de su humor) cambian de color y Petro los caza para arrancarles las patas y hacerse camisas con ellas. De vez en cuando un ermito decide vengarse de Petro por haberle arrancado las patas y trata de morder los pies, pero Petro los termina cortando por la mitad con su hacha. De todas maneras, son insectos que se reproducen con facilidad y rapidez, por eso, fuera de que Petro haya terminado de coser su nueva camisa para la temporada, siempre los tiene cerca, escuchando cosas que le susurran al oído, que por lo general son problemas matemáticos que Petro no comprende. Ellos viven en condominios de ermitos donde se sientan a pensar en casos de factorización y fractales, entre otras cosas.  Tienen los ojos grandes por que están diseñados para poder contemplar todos los microorganismos y estructuras que componen el universo. A veces si quedan tuertos por que caen de alturas muy grandes y no son muy ágiles, cuando esto pasa el ojo que les queda se vuelve daltónico divisionista, lo que hace que solo puedan ver todos los colores como puntos.

 

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Petro tiene sus tres herramientas favoritas las cuales le brindan más compañía que nada. Su escopeta, su red y su hacha. Las utiliza para cazar y cuando lo hace se quita toda la ropa. Desnudo y con los ojos desorbitados sale con una de estas tres a acosar a su presa hasta obtenerla.

No entiendo por que se quita la ropa, dice que así se mueve con más agilidad. Tal vez tiene que ver con algún tipo de fetiche. Petro no tiene mascotas,  dice que prefiere no tener que cuidar de nadie pero tiene una planta carnívora llamada Petunia que le regaló su prima Irene. Irene es tuerta y Petro nunca habla mucho de sus familiares pero yo me imagino que Petunia se le comió el ojo, por que en realidad Irene no es muy bondadosa hasta donde sé.

Petro guarda pequeños retratos y fotos de ciertos familiares, pero no de todos, solo de aquellos que se han encargado de enviarle dichos retratos. Está Irene, Carmalia , Rubén,  y Tulio. Irene es prima de Petro, ella cuida murciélagos en algún lugar con muchas cuevas y montañas. Carmalia es tía de Petro y vive en algún palacio. Petro vivió parte de su infancia con ella. Carmalia le enseñó modales en la mesa, a lavarse detrás de las orejas y limarse las raíces de los pies. Petro no la recuerda con mucho cariño y a veces creo que el hecho de que decida de pronto desnudarse y salir corriendo con una escopeta en mano es una forma de protesta contra ella.  Rubén es hermano de Irene, es mudo, pero ayuda a Irene a cuidar a los murciélagos. A pesar de esto disfruta mucho de escalar montañas y escuchar a los pájaros cantar. Tulio también es primo de Petro y ni Petro sabe mucho de él más allá de que vive en un bosque de la China, y siempre le manda largas cartas que Petro no puede leer por que están en chino.

Petro tiene un sobrino llamado Lubert Das al cual no ha visto en mucho tiempo (por que en realidad Petro ha pasado tanto tiempo en este bosque que no sabe si alguno de estos parientes sigue vivo). Es ciego y no sabemos si es mudo o si  simplemente decidió dejar de hablar cuando se consiguió su traje de cartel para comunicarse, el único problema es que aún no sabe qué escribir en su cartel.

La última y única vez que lo vino a visitar a Petro se pasó metido debajo de la mesa, así que Petro le construye una especie de cueva de tela de patas de ermitos que cada vez va creciendo, pero como no ha regresado solo ha servido para que unos cuantos ermitos usen el sitio para vacacionar y reflexionar sobre problemas más sencillos como sumas o restas.

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En el blog de Ilustradores Ecuatorianos Damián Vásquez escribió:

“El fantástico mundo ermitaño de Sandra Gonzalez / Como masticar madera: Una siesta de Petro Lapin

Cuando me detengo a ver las piezas de Sandra, siempre pienso que hay un mundo fantástico detrás de este. Su selección de colores es única, sus personajes llenos de historias interesantes. Toda clase de bichos y seres salidos de la mente de una mujer que tiene la capacidad sorprendente de transportarse a universos escondidos dentro de su propio entorno; sus creaciones desde mi perspectiva aún conservan esos destellos asombrosos que teníamos de niños para crear historias en base a elementos simples, mundos inexistentes pero que definitivamente nos hacen viajar a realidades bizarras y alegres. Aquellos tiempos en que crear era  tan fácil y espontáneo. Definitivamente puedo decir que Sandra conserva esa magia de ser niños.”

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