ARCANOS MAYORES (2DA PARTE)

“La tentación de San Antonio” (1947), de Leonora Carrington.

San Antonio y El tarot

“En el mundo en que yo vivo, siempre hay 4 esquinas, pero entre esquina y esquina siempre habrá lo mismo”
– El preso, Fruko y sus Tesos

«Creo que está goteando. ¿Está goteando? Debería arreglar la gotera.  ¿Qué es ese sonido? No es una gotera. No estoy dentro de una casa: estoy en el césped. ¿Qué estaba haciendo?». Aprieta un collar de piedras con la mano, que empezaba a sentir ese cosquilleo que anuncia que la sangre no está llegando a esa parte del cuerpo. Miró alrededor recordando que tenía un cuerpo y empezó a moverlo de a poco. Estaba en posición de sentadilla, mirando un charquito de agua. «¿Qué es ese sonido? ¿Está comenzando a llover?». Antonio se levantó y sus pensamientos empezaron a retornar al espacio donde se encontraba. Sintió la brisa del bosque y los últimos rayos de sol desapareciendo. Se rascó la barbilla, entre los pelos de la barba. Seguía escuchando, en la lejanía, una especie de chasquido. Por millonésima vez sintió un nudo formarse en su garganta. No sabía qué podría acercarse esta ocasión. Miró el agua, por si algo emergía de ella. Miró los árboles, por si las manzanas o los duraznos aparecían sorpresivamente en alguno. Miró hacia su cabaña, para ver sino se había convertido de nuevo en chocolate. ¡Qué molesta fue esa vez! Caminó rápidamente a vaciar el cubo en el pozo y ver si Jorge y Wilson seguían en forma de alacrán. Varias veces los había convertido en monedas de oro con tenazas. Ahí estaban sus amigos alacranes, corriendo a esconderse debajo de las piedras.

«¿De dónde viene ese sonido? Diecisiete años de aislamiento y tantas cosas que he visto. ¿Vendrá alguien o será otro truco barato de Satanás?», pensó mirando alrededor con un poco de miedo y encendiendo un par de lámparas de aceite. «¿Son 17 años o 19? Tal vez sería bueno completar esas oraciones que se perdieron en el momento de la meditación». El sonido se intensificaba. Definitivamente eran pasos. Se dio la vuelta y se topó con la oscuridad del bosque. Las estrellas comenzaron a asomar y vio algunas luciérnagas encenderse. Luego empezaron a aumentar. ¿Eran luciérnagas? Parecía que encendían un camino. «¿Se están formando?». De repente recordó que llevaba algunos días sin darse un baño; sintió la mezcla de polvo y sudor en la superficie de la piel chocando con la túnica. Impensadamente, de entre las luciérnagas apareció caminando una mujer de piel verde, con vestido ajustado y zapatos rojos; cabello lila, en un tocado alto. Llevaba tres bolsos floreados muy grandes y era evidente su dificultad para cargarlos. Las luciérnagas empezaron a revolotear iluminando su camino, y ella, fastidiada, las espantaba como si de moscas se tratara. Antonio no supo si entrar a la cabaña o de nuevo esperar a que el espectáculo de la tentación comenzara. Mientras, nervioso, miraba al piso buscando a sus amigos, llegó la mujer a estar muy cerca de él.

—¡Hola! Disculpe. Buenas noches –soltó los bolsos en el piso con fuerza y espantó más a las luciérnagas, que no dejaban de rodearla, y gruñó con fastidio–. Disculpe, es que tengo que llegar a… –sacó un papel del escote de su vestido– Monte Oscuro, por el camino del maíz.

Antonio estaba petrificado; pensaba que sería otro truco, pero no parecía que la mujer verde tuviera las mismas intenciones que los juegos del mal que se le habían presentado. Ella no dejaba de verlo con sus ojos verdes, sentada en el bordillo del pozo, con las luciérnagas revoloteando. Él descifró en la cabeza lo que estaba diciendo y pensó señalar hacia cualquier dirección, pero ella siguió hablando.  —No se preocupe, sé quién es usted, no vengo a jugar sucio. Simplemente me vengo de vacaciones de todas estas cosas. No tiene idea: tengo un problema de hechizos y un bloqueo mental. Ni siquiera me dieron el trabajo de venir a tentarlo, y es un trabajo muy mal pagado, le cuento –sacó un espejo de una cartera pequeña y se empezó a arreglar el cabello. Antonio abrió la boca mirando al horizonte lleno de oscuridad, iluminado sólo por las estrellas. Los grillos y las cigarras estaban en el punto alto de su concierto nocturno. Regresó la mirada, la mujer se había quitado los zapatos de tacón brillantes. Masajeaba sus pies.

—Sé que no se entiende nada de lo que digo, lo siento. Soy Malaria, un gusto – sacó una tarjeta de presentación con un movimiento extraño de manos. Era una tarjeta roja con letras doradas que decía Malaria, bruja profesional. Aprendiz de vampiro– ¡Estoy comenzando una vida nueva! De donde vengo su trabajo es muy conocido; mire que soportar la plaga de Benny Moré. ¡Bravo! Oiga, mire, yo realmente sólo quiero llegar a Monte Oscuro lo más pronto posible; hay un aquelarre con limpieza de luna llena –señaló a la luna, que se asomaba entre las nubes. El ermitaño, sosteniendo en una mano su rosario y en la otra la tarjeta, abrió la boca pero no pronunció nada. Miraba alrededor tratando de ponerle sentido a la escena. De pronto recordó la verdadera dirección por la cual se encontraba un plantío de maíz.

—¡Está por allá! –señaló ligeramente entusiasmado.

—¿Qué cosa? ¿Monte Oscuro? –la chica se paró tratando de mirar por donde señalaba–. Maravilloso; vea, yo no lo molesto más –el viejo notó que en algún momento ella ya había sacado algunos frascos y se había estado frotando líquidos en la piel, que parecía adquirir un tono más fuerte–. Recojo mi tiradero y voy encaminada. Tronó los dedos, y los objetos que había sacado parecían arrastrarse lentamente hacia los bolsos. «¡Guau!, no lograba hacer ni eso últimamente; no sabe lo difícil que es ordenar la casa manualmente. Parece que todo este aire fresco ya está haciendo efecto». Se colocó los zapatos, recogió sus bolsos y empezó a caminar seguida de las luciérnagas. «Muchas gracias, don Antonio. Disculpe, de antemano, las risas y las carcajadas malévolas que estará escuchando el resto de la noche». Desapareció entre la oscuridad, y Antonio siguió petrificado unos segundos después de perderla de vista. De pronto, como recordar que tenía mano y dónde estaba, vio la mano con la que sostenía la tarjeta y ésta había desaparecido; sólo tenía una leve quemada. El nudo en la garganta se desató, y respiró profundamente, pensando en terminar sus oraciones antes de dormir. Estaba a punto de entrar cuando notó que detrás del pozo algo brillaba como una luciérnaga gigante. Suspiró nuevamente fastidiado y decidió mirar qué regalo más le habían dejado, aparte de una mano quemada. Era un bolso de terciopelo que perdió su luz al tocarlo. El ermitaño pensó en tirarlo al pozo como usualmente hacía con esas cosas, pero esta vez lo abrió. Eran naipes y un libro escrito a mano. Abrió el pequeño libro y leyó “El tarot de San Antonio”. Lo cerró y, cansado, sólo pensó «Yo sólo quería irme a dormir». Cerró el paquete y lo lanzó al fondo del pozo. Entró a la cabaña sosteniendo su lámpara, seguido por Jorge y Wilson; estaba vacía, sólo un catre y una cocina arcaica… y el bolso que acababa de lanzar al pozo, brillando nuevamente en la mitad del lugar. De pronto tocaron a la puerta. Se dio la vuelta para abrir. Era Malaria.

«Don Antonio, se me quedó mi baraja de tarot en algún lado. Parece que mis dedos no logran aún recoger todo. ¿No la vio? Brilla en un bolsito».

Antonio caminó a recoger el bolso. «¡No lo toque! ¡Si lo toca ya no es mío! El tarot es de quien lo toca». Y antes de que el viejo pudiera decir algo… «Espere, ¿qué hace el tarot aquí adentro? No me diga que…». La bruja bajó las manos y la cabeza. «¿Por qué todo me sale mal?». Suspiró mirando hacia la luna y sonrió. «Vea, no se preocupe, se va a divertir un montón. En el libro debe encontrar juegos y tienen una pequeña guía de lo que viene a atacarlo. Nada más no le diga a nadie que se lo dejé». Malaria tronó de nuevo los dedos y desapareció dejando tres luciérnagas flotando en el marco de la puerta. Antonio la buscó en la oscuridad del bosque y sólo escuchó las risas estrepitosas del aquelarre. Miró el bolso de terciopelo, sintió tres gotas caer en la calva, suspiró nuevamente y cerró la puerta.

ARCANOS MAYORES

(2DA PARTE)

LA COLGADA

Esta podría decirse que fue la primera carta que dibujé. En un momento donde sentía que lo que me rodeaba me ahogaba completamente, logré entender de algún modo que no me estaba “ahorcando” sino que estaba “colgada”. Fui por un tiempo corto a clases de acrobacia en tela y me ayudó a ver las cosas de cabeza. La sangre fluye para otro lado.

La primera idea para esta carta era que fuera una especie de pájaro con cara de semilla de flor de loto. Por eso las flores de loto creciendo al rededor. Mi idea es que fuera una personaje que se cuelga a sí mismo, para ver las situaciones de manera distinta. Como utilizo mucho lo s tentáculos para representarme, era un poco yo misma, sostenida por mí misma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA MUERTE

La muerte fue un tributo a mi estancia en México, un catrín que muestra que el tiempo corre y caminamos hacia la muerte. Sin embargo no verlo como una tragedia, la carta de la muerte no significa una muerte literal. Puede ser el fin de algo que debe terminar.

Algo que me gustaba mucho de la carta original es la rosa blanca de la bandera que lleva la muerte, decidí conservarla en el sombrero de este personaje. En la versión que hice para El Hilo de Ariadna era una “Adelita” revolucionaria porque era una muerte que daba fuerza, que no tenía miedo, que terminaba con algo que no tenía que ser. Esta muerte viene más como un aviso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TEMPLANZA

 

La templanza en la carta original presenta este ángel que se encuentra en el agua, aire y tierra al mismo tiempo. Mantiene el balanza, “la templanza”.

Yo tenía en mente a las arañas cuando pensé en esto, pensé en Aracne, enseñándole a Ariadna a volver a tejer sus propios hilos. Quería de todos modos mantener la idea de estar en varios planos por lo que decidí dibujarle una cola de sirena a esta araña.

 

 

LA DIABLA

La diabla es una de mis cartas favoritas por su significado. Es plenamente una advertencia. Quería trabajar la idea de un ser que no tiene específicamente un género, que de existir cosas como el diablo o dios, pensaría que no tienen un género. Pensé en esto de “El diablo embotellado”. Sentirte atrapado, y es una botella de Deja vú pues la carta quiere decir que te encuentras en un infierno, de algo que se vuelve a repetir, pero porque no haz analizado cómo salir de un círculo repetitivo. Pensé en personajes como Blue Demon y El Santo, por eso quise utilizar una máscara de lucha.

LA ESTRELLA

La estrella   es esperanza con sabiduría. Utilicé una máscara de dragón por un personaje en específico de mi historia que quería representar.

LA LUNA

La luna es otro personaje de mi historia de vida, es una amiga que se dedica a hacer acrobacia, por eso se cuelga de la luna. Ella se identifica con los conejos, por eso el antifaz. El cangrejo que está en medio de la marea, es un cangrejo ermitaño. La luna es búsqueda de intuición, de la luz interior en medio de la oscuridad.

EL SOL

El sol habla de un nuevo comienzo, de sembrar proyectos en tierra fértil. Del momento de salir de la tierra a la luz que es el más difícil y seguir creciendo. Me gusta mucho sembrar y las plantas, cuando leía el significado de esta carta pensaba mucho en las semillas que guardan tanta información dentro y pueden crear árboles gigantes.

LA TORRE

Esta carta se refiere a romper un pilar importante de algo que creemos inamovible. No quise cambiar demasiado ese sentido, sólo ponerme mirando ese cambio (con el tentáculo) y surgiendo como un pilar maleable, alterno.

EL JUICIO

El juicio habla de terminar todo, como el día del juicio final. En ese momento pensé en King Kong, pensé en cuando me da ira y quiero quemar todo. Mantuve la corneta que anuncia el juicio, e hice a king kong(na).

EL MUNDO

“Como su nombre indica, se trata de un mundo en forma de disco que se apoya en los lomos de cuatro enormes elefante (Gran T’Phon, Tubul, Berilia y Jerakeen) que a su vez se apoyan en el caparazón de una no menos enorme tortuga (Gran A´Tuin) que nada lenta y majestuosamente por el espacio. Un pequeño sol da vueltas alrededor de Gran A’Tuin proporcionando al Disco luz y calor.”  (Discworld)

La carta del mundo no tiene nada que ver con la original. Por alguna extraña razón olvidé ponerla en el libro manual. Pero como suelo decirles a los que se dan cuenta, significa sentirse completo y en caso de estar al revés, lo contrario.

LOS ARCANOS INVENTADOS

Mi baraja tiene 80 cartas, en vez de 78. Tiene dos arcanos extra el punto ciego, que habla de no ver algo en una situación que nos parece maravillosa y los dados que habla de la posibilidad de tomar o no riesgos. No sé en qué delirio de grandeza me encontraba después de dibujar tantas cartas que decidí hacer eso. Es un tarot que habla mucho de analizarse uno mismo, de tener en cuenta las trampas que nos ponemos y la responsabilidad que debemos poner sobre nuestras acciones para no tropezarnos.

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